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sábado, 6 de noviembre de 2010

Pieter Brueghel el viejo ( sustracciòn axial del detalle )

Pieter Brueghel o Brueghel el Viejo es uno pintores flamencos más importante del siglo XVI.

Reflejó fielmente la vida del pueblo flamenco y fue uno de los más grandes artistas de su época. En él, el gusto por la anécdota se da paralelamente a una amplitud compositiva y a un sentido estricto del ritmo y de la síntesis que subordina el detalle a la visión de conjunto.

Desde que contempló en los Alpes, con ocasión de su viaje a Italia, la naturaleza cobró en su obra un papel importante y a menudo se convierte en motivo principal, tratado de modo heroico. Brueghel representó los trabajos, los juegos y las luchas de los hombres, en contraste con la inalterable y suprema indiferencia de la naturaleza. Con esta visión panorámica del mundo, Brueghel ilustró un aspecto esencial del pensamiento humanista.

Inició su aprendizaje en el taller de Pieter Coecke, con cuya hija se casó años más tarde. Después de visitar Italia (1552-1553), realizó en Amberes algunos dibujos para el grabador J.Cock. Sus pinturas están fechadas y firmadas entre los años 1558 y 1568.

Las primeras obras de Brueghel recuerdan las fantásticas visiones del Bosco. La caída de los ángeles rebeldes en Bruselas es un claro ejemplo de ello. Otras se inspiran el folklore y en los proverbios flamencos, así como en la vida campesina de su país. La serie de meses o estaciones (Los cazadores en la nieve, Viena; La siega del heno, Nueva York; La cosecha, Praga) muestran su genio de paisajista, que sabe conjugar la observación del detalle con la grandiosidad de los panoramas. Este mismo genio, poseído de un profundo sentimiento de lo trágico, se expresa en La parábola de los ciegos (Nápoles) y en Los mendigos (Louvre).

Hizo de las escenas populares uno de los temas principales de su pintura, como en El banquete de bodas, o La Kermesse, en las que el apetito proverbial de los flamencos le sirve de pretexto para desplegar todos sus esplendores coloristas: los sombreros rojos de los gañanes, las blancas cofias de las comadres, los grandes remiendos de los vestidos de criados y músicos, etc.

Sus relatos evangélicos transcurren en bellos paisajes de Brabante: El empadronamiento de Belén (Bruselas); Cristo con la cruz a cuestas; La matanza de los inocentes. Aunque su arte es fundamentalmente de inspiración popular y de carácter a veces humorístico, Brueghel fue en Flandes uno de los adelantados del Renacimiento italiano. Pero a la concepción del hombre formulada por el idealismo italiano opone la del hombre de carne y hueso, parte integrante del universo a menudo hostil o indiferente, como plasma en La tempestad en Viena o El misántropo en Nápoles. Se conservan unas 40 pinturas suyas. La mejor representación de su arte se encuentra en el Kunsthistorisches Museum de Viena.








LINK DE ANALISIS LA PARABOLA DEL CIEGO: http://www.youtube.com/watch?v=Z0B7ftbnhrQ


viernes, 29 de octubre de 2010

Gustave dore

Pintor e ilustrador francés. Fue uno de los más fecundos e influyentes dibujantes de la segunda mitad del siglo XIX. A los quince años, presentó sus dibujos, de gran calidad, a Philipon, quien hizo que colaborara en el Journal pour Rire, y publicó su primer álbum de litografías sobre Los Trabajos de Hércules. Sus exuberantes fantasías constituyeron una importante fuente de inspiración para los pintores románticos, quienes compartían la atracción por el mundo onírico que él representaba. En 1847 se trasladó a París, y entre 1848 y 1851 publicó semanalmente caricaturas en el Journal pour Rire, así como diversos álbumes de litografías.
Debe su fama, sobre todo, a sus xilografías destinadas a la ilustración de más de noventa libros, entre los que se encuentran las Oeuvres, de Rabelais (1854), Les Contes drolatiques, de Balzac (1855), el Infierno, de Dante (1861), o Las aventuras del barón de Münchhausen (1866). La mayor parte de las grandes ilustraciones de Rabelais son grabados interpretativos; él indicaba sobre la madera o a la aguada la composición principal y los principales valores. Luego, hábiles especialistas como Pannemaker, Gusman y Pisan se encargaban de terminar la obra. Una de sus litografías más valiosas representa la muerte trágica de Gérard de Nerval (1855). Experimentó con la pintura, representando escenas de carácter histórico o religioso, y con la escultura, pero, aunque obtuvo cierto reconocimiento, sus creaciones en estos medios nunca alcanzaron la vivacidad de sus ilustraciones.